CIUDAD DE MÉXICO.- Los trastornos de la conducta alimentaria –bulimia o anorexia–, son enfermedades crónicas que puede poner en riesgo la salud e incluso la vida de los pacientes y que por lo regular tienen su origen en un trastorno psicológico que es importante atender, sostuvo la doctora Elizabeth Pérez Cruz, jefa de la División de Medicina Crítica del Hospital Juárez de México.

A su vez, Michelle Charlier Kuri, jefa de la Unidad de Salud Mental del mismo nosocomio, dependiente de la Secretaría de Salud, advirtió que estos padecimientos cada vez se presentan a edades más tempranas, ya que en la última década pasó de los 20 o 22 años promedio, a los 12 o 13 en la actualidad.

En conferencia de prensa conjunta, Charlier Kuri advirtió la importancia de mantener una estrecha comunicación de los padres con sus hijos, ya que regularmente, cuando acuden al servicio médico, ya es en etapas avanzadas, además, de que, lamentó “muchas veces no es porque los propios padres se dan cuenta de lo que está pasando, sino que es por comentarios, de la maestra en la escuela, una vecina, un amigo, un familiar, que se percata de que algo no anda bien con el niño o el adolescente”.

Los niños, recordó, a edades tempranas tienden a imitar a los adultos, porque piensan que son los cánones de belleza a seguir y tal fue el caso o todavía persiste, de las modelos, que eran o son extremadamente delgadas y los niños y las niñas, porque este problema, no se presenta sólo en mujeres, piensan que así es como deben ser.

En la etapa de la adolescencia, abundó, los y las muchachas están en una etapa de confusión, por la propia transición de la infancia a la etapa adulta, lo cual es fundamental, que se le dé la importancia que tiene, porque tienden a buscar el “sentido de pertenencia”, y si en casa no lo tienen, “si no hay la posibilidad de una familia lo suficientemente bien estructurada en los cuales se sientan acogidos, entonces lo buscarán afuera y si es ahí donde encuentran personas que padezcan anorexia y/o bulimia, se van a identificar con ellos, para poder sentirse que pertenecen a una parte de la población”.

La especialista Elizabeth Pérez Cruz, recordó la importancia de no perder los primeros síntomas para poder acudir al médico lo antes posible, ya que en la mayoría de los casos, cuando se acude, ya es en etapas avanzadas, cuando la enfermedad ya tiene seis a ocho meses e incluso hasta pasado un año, y los daños comienzan a ser notorios.

Las primeras señales de alerta, dijo, son: pérdida de peso,  comenzar a encontrar restos de comida escondida en la casa, habitación, en la cocina, en la recámara del joven, pasar mucho tiempo en el baño, sobre todo cuando se ha terminado de comer que regularmente es para provocarse el vómito, así como usar ropa holgada, para ocultar, precisamente su delgadez.